Enfermedades raras: El síndrome de piernas inquietas|Enfermedades y Sindromes

Amplio resumen de las enfermedades y sindromes más raras que existen en nuestro planeta.

lunes, 30 de mayo de 2011

Enfermedades raras: El síndrome de piernas inquietas



Hasta ahora siempre se ha creído que el síndrome de piernas inquietas (SPI) se sufría exclusivamente por la noche, a la hora de dormir. Pero hasta un 66% de los pacientes sufre también crisis sintomáticas durante el día.

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?
Es un trastorno de tipo neurológico que afecta muy especialmente la calidad del sueño, en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas que se suelen describir como hormigueo, quemazón, frio, tirantez, dolor, etc.

¿Cuál es la causa?
Es aún desconocida, pero hay estudios que inciden sobre determinados problemas en el transporte de hierro al cerebro. El síndrome de piernas inquietas tiene una potente base familiar y genética.

¿Cuáles son los síntomas?

* Malestar en momentos de inactividad.
* Al dormir, estirar o doblar las piernas.
* Frotarse las piernas.
* Sacudirse o dar vueltas en la cama.
* Levantarse y caminar.



El síndrome de piernas inquietas es un trastorno de tipo neurológico que afecta a entre un 2 y un 5% de la población adulta española. Entre sus síntomas más frecuentes destacan la imperiosa necesidad de mover las piernas, frecuentemente acompañada de sensaciones molestas en estados de reposo, sobre todo por la tarde-noche, lo que provoca gran dificultad para conciliar y mantener el sueño.

La mayoría de los pacientes diagnosticados, con un grado moderado a severo y con una media de tratamiento farmacológico de tres años, continúa presentando crisis sintomáticas durante el día.

Pérdida de calidad de vida:

Los síntomas diurnos, que se manifiestan principalmente en los momentos de inmovilidad, son uno de los factores fundamentales de la pérdida de calidad de vida en los pacientes con SPI. Les complica todavía más su actividad diaria, ya que les dificulta estar sentados, relajarse, trabajar, conducir, participar en una reunión o disfrutar del tiempo libre, disminuyendo, por tanto, su calidad de vida.

La duración media de la enfermedad en los pacientes de la muestra es de 18 años. Sin embargo, la media de duración del tratamiento no alcanza los seis años (5,97 años).

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