Dieta contra la esclerosis múltiple|Enfermedades y Sindromes

Amplio resumen de las enfermedades y sindromes más raras que existen en nuestro planeta.

jueves, 26 de enero de 2012

Dieta contra la esclerosis múltiple

                          

Lo que están a punto de leer no es una aprobación de una dieta en particular como una terapia para la esclerosis múltiple (EM). Tampoco es una sugerencia para dejar de buscar o seguir tratamientos médicos ya establecidos.

Pero, siempre y cuando forme parte de un tratamiento aprobado en un programa médico, el plan dietario que se describe aquí muy probablemente no esté por demás, quizá con la excepción de ocasionar que la planificación de la comida sea un desafío.

Además, con base en los testimonios de quienes lo han seguido, quizás valga la pena poner a prueba el plan, pese a la falta de evidencia científica sobre su efectividad. Existen buenas razones de por qué ni esta ni ninguna otra dieta ha sido sometida a un examen clínico, controlado por placebos y al azar, que es la regla de oro para precisar el valor de cualquier terapia.

De hecho, un examen de este tipo quizás no sea posible. Sin embargo, la doctora Ann D. Sawyer y Judith E. Bachrach, coautoras del libro La Dieta de Recuperación de EM, dicen que lo anterior no debería disuadir a gente que lucha en contra de síntomas debilitantes de la enfermedad degenerativa.

El plan dietario que trazaron fue desarrollado varias décadas atrás por el doctor Roy L. Swank, profesor emérito de neurología de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregon, en Portland, Estados Unidos. Swank promovió una dura restricción de grasa saturada y un aumento al consumo de ácidos grasos esenciales, como pescado y aceites vegetales, medidas aprobadas por la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple como parte de una dieta saludable.

En 2003, Swank informó que entre 144 pacientes que se sometieron a su dieta 34 años antes, el 67%de los 70 pacientes que la siguieron cuidadosamente lograron sobrevivir, contra un índice de supervivencia de 21% entre las 74 personas que tenían "dietas pobres".

El Doctor Allen C. Bowling, neurólogo y experto en temas nutricionales del centro de EM Rocky Mountain, en Colorado, Estados Unidos escribió: "Aún no se ha conducido un examen clínico bien diseñado para determinar si una reducción en las fuentes dietéticas de grasa saturada mejora resultados en la esclerosis múltiple''.

No obstante, Bowling agregó: "Existen algunos estudios epidemiológicos que sugieren un riesgo menor de EM en áreas donde la población consume menos grasa saturada''. En una entrevista, también destacó la existencia de estudios epidemiológicos, de laboratorio y en animales que vinculan un aumento en los ácidos grasos omega-3 en la dieta a una reducción en el riesgo y gravedad de la enfermedad.

"Toda el área de la dieta ha sido un cabo suelto en los estudios sobre esclerosis múltiple; la evidencia es atractiva, mas no definitiva", destacó Bowling.

"Los cambios razonables en la dieta no tendrán repercusiones negativas, pero al mismo tiempo es importante que la gente que padece EM saque partido de lo que la medicina convencional tiene que ofrecer, amén que optimice sus opciones de tratamiento día con día."

Aparte de la grasa saturada, Sawyer y Bachrach sugieren que entre otros culpables potenciales en la dieta están los productos lácteos, granos con gluten, leguminosas, huevos y almidón. "Más allá de los cinco sospechosos usuales, cada persona pudiera tener susceptibilidades muy individuales a hierbas, especias o comida en cualquier categoría", escriben.

Cada paciente tendría que determinar sensibilidades personales a través del método de prueba y error. En una entrevista, Sawyer dijo: "Este enfoque es simple, no cuesta nada y nadie está ganando dinero por su uso. No estamos diciendo que la dieta sea una cura; es una forma de controlar los síntomas de la EM. El movimiento y observar lo que come es mucho mejor que estar sentado en una silla de ruedas''.

No hay comentarios:

Sigueme en tu Email