Un retrato de la Sevilla almohade|Enfermedades y Sindromes

Amplio resumen de las enfermedades y sindromes más raras que existen en nuestro planeta.

viernes, 18 de mayo de 2012

Un retrato de la Sevilla almohade

Francisco Gallardo.

Abu Marwan Avenzoar era, en la Sevilla del siglo XII, el médico del califa almohade Abu Yaqub Yusuf. Además de conocer remedios para enfermedades infecciosas como la tuberculosis o la peste, el galeno era especialista en la triaca. “Un compuesto con muchos ingredientes [a veces hasta 70] que combinados en proporciones matemáticas contrarrestaba la acción de los venenos. En aquella época los médicos de los califas estaban especializados en proteger a sus señores de los envenenamientos”, comenta Francisco Gallardo, médico sevillano de 54 años que presentó ayer en Sevilla su novela La última noche (Algaida Ediciones), con la que obtuvo el 5º Premio Ateneo de Novela Histórica.

 Sobre un personaje real, Avenzoar, y su familia, Gallardo ha reconstruido la vida de la nieta del médico, una mujer que también existió pero de la que no nos ha llegado ni siquiera su nombre. “La protagonista de mi novela se llama Sarah Avenzoar, era nieta del famoso médico y una de las primeras mujeres que ejerció legalmente la medicina. Pudo llegar a serlo porque pertenecía a una familia noble y su madre también lo fue, aunque no conozcamos sus nombres. Yo he investigado durante tres años para escribir esta novela en la que todos los datos de los personajes masculinos son fidedignos y los femeninos son ficción”, explicó Gallardo, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte y un estudioso de la medicina de Al-Ándalus desde que en 1984 escribiera su tesina Aportaciones al estudio de la medicina arábigo-andaluza.

La novela, la segunda que escribe Gallardo tras la publicación en 2008 de El rock de la calle Feria, un historia de aventuras sobre la Sevilla roquera de los 60 y 70, transcurre entre Sevilla y Marraquech, cuando se estaba construyendo la Giralda y ambas ciudades tenían mucho en común.

Al-Ándalus, especialmente Averroes quien también aparece en la novela, aportó mucho a la medicina y Gallardo ha querido rendir su particular tributo a estos científicos cuyos conocimientos fueron la base de gran parte de los saberes que se impartían en las facultades de medicina europeas hasta el siglo XVIII.

“Avenzoar descubrió el parásito de la sarna en el siglo XII, vio la necesidad de hacer traqueotomías y realizó las primeras intubaciones para alimentar artificialmente a los pacientes. Por sus conocimientos anatómicos se dice que habría diseccionado cadáveres, algo que estaba prohibido entonces, pero no hay constancia real de ello”, apunta este “médico que escribe”, como a él mismo le gusta definirse porque la palabra escritor le viene grande.

Al elegir a una mujer como protagonista de su historia, Gallardo ha querido reivindicar la figura femenina en un mundo en el que lo público era coto privado de los hombres. “En la Sevilla almohade había curanderas en los arrabales de la ciudad que, con sus conocimientos de medicina natural, trataban infecciones con plantas; pero también aplicaban remedios que eran pura superchería como colocar piedras en el abdomen de las embarazadas para librarlas de ciertas enfermedades”, concluye Gallardo.

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